Quien lidera desde el servicio no vive solo para servir. Lidera con propósito y equilibrio dando lo mejor de si. Cuando el servicio se hace desde la plenitud, se vuelve realmente transformador. «Si alguien necesita un pedazo de pan, basta ofrecérselo para saciarlo; si necesita descanso, basta una cama. Pero ante un ser humano abandonado, no basta la ayuda material, se precisa una ayuda efectiva y espiritual que es mucho más difícil. Por eso es tan importante la labor de nuestras hermanas.
Las frases célebres de la Madre Teresa de Calcuta
Vivir con propósito implica reconocer que nuestro tiempo y esfuerzos pueden marcar una diferencia significativa. La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad.
- Él nos sirve (quizás suene duro e irreverente esta afirmación pero en función lo es); no solo en lo que hizo en el pasado, sino que también nos sirve todos los días a través de su constante amor, cuidado, guía e intercesión.
- Su labor humanitaria la llevó a ser reconocida en todo el mundo, convirtiéndose en un símbolo de compasión y servicio.
- Nadie nace autosuficiente, todos necesitamos de otros para prosperar.
- «Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a través de ellos.
- Esta visión me ha resultado verdaderamente reveladora.
- Al dejar de enfocarnos en nuestras propias necesidades y deseos, podemos descubrir un sentido de comunidad y conexión con aquellos a quienes ayudamos.
«No es lo importante lo que uno hace, sino cómo lo hace, cuánto amor, sinceridad y fe ponemos en lo que realizamos. Cada trabajo es importante, y lo que yo hago, no lo puedes hacer tú, de la misma manera que yo no puedo hacer lo que tú haces. Pero cada uno de nosotros hace lo que Dios le encomendó». «Cuando nos ocupamos del enfermo y del necesitado, estamos tocando el cuerpo sufriente de Cristo y este contacto se torna heroico; nos olvidamos de la repugnancia y de las tendencias naturales que hay en todos nosotros».
¿Qué ejemplos concretos ilustran la frase?
Además, vivir al servicio de los demás nos ayuda a encontrar un propósito más profundo y significativo. Al dejar de enfocarnos en nuestras propias necesidades y deseos, podemos descubrir un sentido de comunidad y conexión con aquellos a quienes ayudamos. La verdad es que el que no vive para servir, no vive en realidad. Sólo está existiendo, pasando por la vida sin dejar ninguna huella verdadera. Porque la realidad es que la verdadera felicidad no se encuentra en el éxito material, sino en el servicio a los demás. Según la enseñanza bíblica, no vivir para servir tiene consecuencias negativas tanto espiritual como emocionalmente.
Por qué el que no vive para servir, no vive en realidad
Por ejemplo, un estudiante que ayuda a un compañero a entender un tema complejo en clase, está serviendo. Una madre que dedica su tiempo y energía a cuidar de su familia, está serviendo. Un vecino que se preocupa por el bienestar de los más vulnerables en su comunidad, está serviendo.
Con los años, como su suerte subía y bajaba, su dirección política osciló violentamente. Él mismo se describió como una Infoscout.cl persona «no-comunista» y amigo de Fidel Castro, y le dijo a un entrevistador en 1988 que nunca había sido marxista. Cuando lideras desde el agotamiento, dejas de ser útil. Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.
Estudios han demostrado que aquellos que viven para servir, experimentan una sensación de plenitud y significado en sus vidas que no se encuentra en la búsqueda de riqueza o fama. Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los «recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre. Fiel a su estilo, asume nuestras búsquedas, nuestras aspiraciones y les da un nuevo horizonte. Fiel a su estilo, logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido.
La Biblia nos enseña a amar y servir a los demás como a nosotros mismos, por lo que aquellos que no viven según estos principios pueden ser identificados por sus acciones y actitudes. Si Jesús siendo Dios escogió servir a la humanidad en el plan de Salvación, y fue ejemplo de siervo cuando estuvo entre nosotros en su primer advenimiento, ¿por qué el ser humano tiene dificultades para servir? ¿por qué nos cuesta tener espíritu de servicio con nuestros semejantes? La respuesta es simple; por el pecado, el orgullo, y nuestra insana manera de ver la vida. Nos gusta recibir ayudas y servicios, pero nos cuesta ayudar y servir.
Debiéramos cultivar una vida más productiva y creativa, cumpliendo con alegría la misión de servir a los demás. Como creyentes e hijos de Dios, el dar (con generosidad y amor) también está en nosotros esa naturaleza espiritual recibida de Cristo. Al ser nuevas criaturas y nacer de nuevo, recibimos la naturaleza de Dios, la cual es amor; y el Espíritu santo, nos capacita para que podamos dar con amor y generosidad. Servir a los demás no significa ser sumiso o sacrificarse en exceso, sino más bien, implica estar dispuesto a ayudar y apoyar de manera desinteresada a aquellos que nos rodean. No se trata de hacer grandes gestos, sino de estar dispuestos a realizar pequeñas acciones que marquen la diferencia en la vida de los demás. Y para eso, una “actitud de servicio” debería impregnar todo lo que haces.
«Guardemos, entonces, el silencio de los ojos, el cual nos ayudará siempre a ver a Dios. Los ojos son como dos ventanas a través de las cuales Cristo y el mundo penetran en nuestro corazón». Hay cosas que te encantaría oír, que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sordo para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón».